Como tutora de español, primero vi que era Jeevi (una de mis estudiantes adultas de Singapur), después vi que también pasaba con Esther (una de mis estudiantes adolescentes de Singapur). A éstas les siguió Jacquie (una de mis estudiantes adultas de Escocia)…
La facilidad, la velocidad y el disfrute con el que adquirían el idioma español eran asombrosos.
Por ejemplo, yo tenía nuestras clases planificadas con una secuencia de actividades que duraban una hora, y normalmente, las acabábamos unos 10 minutos antes de lo previsto (antes que la media).
Bueno, pensé, hay personas que son muy buenas en música, en matemáticas, en arte… También hay personas que están por encima de la media en el aprendizaje del español.
Entonces…
Leí un artículo escrito por la gran Rachel Paling, la fundadora del método de Neurolanguage Coaching® y una de las mayores expertas a nivel mundial en el conocimiento entre la relación existente entre la actividad cerebral y la adquisición de idiomas.
Y todo empezó a tener más sentido.

El rol de la tutora de español: Observar a los estudiantes
Como tutora de español, trabajo principalmente en clases individuales con mis estudiantes. Esto me permite detectar el estilo propio de aprendizaje de cada uno de ellos, observándolos, escuchándolos y entendiéndolos, clase tras clase.
Bien, pues en el caso de Jeevi, Esther y Jacquie, tres estudiantes que conseguían recordar, conectar y generar palabras y mensajes en español con gran facilidad, pensé: “¿Qué tienen en común?”
Respuesta:
Las tres bailan de forma intensa y constante desde hace años.
El baile, la danza, el ritmo, el movimiento físico coordinado y el entrenamiento del equilibrio corporal, forma parte de sus vidas desde hace décadas (bueno, en el caso de Esther todavía no, porque tiene 14 años :)).
Y aquí viene la evidencia científica:
El cerebelo, la parte del cerebro que controla el equilibrio, la postura y los movimientos voluntarios, es también la parte del cerebro que determina la fluidez verbal y la capacidad de reconocer y corregir errores lingüísticos. Además también está relacionada con las habilidades de escritura.
¿Y adivina qué?
La ciencia ha demostrado que el tamaño del cerebelo en personas que llevan años practicando actividades físicas que requieren coordinación, ritmo y equilibrio corporal, es ligeramente mayor que en el resto de la gente.
¡Tachán!
¡Hay una explicación científica!
Esto no significa que como tutora de español, vaya a empezar a recomendar a todos mis estudiantes que comiencen a bailar, a hacer yoga o a patinar de forma profesional :))
¡Que no cunda el pánico!
Pero quizá, sí puedo recomendar a las personas que llevan años bailando, haciendo yoga o patinando, de una forma más o menos intensa y constante, que empiecen a estudiar idiomas.
Siempre digo que el aprendizaje de un idioma nuevo es para nuestro cerebro lo que el ejercicio físico es para nuestro cuerpo.
Y en un mundo en el que la esperanza de vida (dependiendo de los países) es de unos 84 años (dato para España en 2026), claramente tenemos que cuidar de nuestro cuerpo y de nuestro cerebro para envejecer en las mejores condiciones físicas y mentales posibles.

El arma secreta para aprender idiomas: el cerebelo
Como tutora de español, me gustaría profundizar un poquito más en el rol del cerebelo en el aprendizaje de idiomas y en la fluidez al comunicarnos.
El cerebelo es relativamente pequeño si lo comparamos con otras partes del cerebro, ya que, tan sólo supone el 10% del peso total del cerebro.
Pero…
¡Contiene más de la mitad de las neuronas del cerebro!
En relación con el aprendizaje de idiomas, esto es lo que Rachel Paling recoge en su artículo:
“En relación con la conexión entre el control motor y el lenguaje, los investigadores sugieren que la participación del cerebelo en la coordinación de acciones motoras precisas puede contribuir a las habilidades de articulación y pronunciación, ambas esenciales para la fluidez lingüística, demostrando así una estrecha conexión entre el control motor y el desarrollo del lenguaje.
También parece que esta parte del cerebro gestiona la sincronización y la secuenciación, ambas esenciales para el procesamiento del lenguaje. Nos ayuda a captar el ritmo, la entonación y la cadencia de un idioma, facilitando una mejor comunicación y comprensión.
Además, aparentemente juega un papel vital en la corrección de errores, por lo que cuando aprendemos un idioma podemos ajustar la pronunciación y la corrección de errores.
También sabemos que interviene en la consolidación de la memoria operativa o memoria de trabajo, facilitando la retención de habilidades motoras relacionadas con el lenguaje, de modo que se mejora la capacidad de recordar y aplicar reglas gramaticales y vocabulario en la comunicación en tiempo real.”

Bailarines, Yoguis: Escuchadnos
Estudios científicos han demostrado que los cerebros de los bailarines, yoguis, patinadores, gimnastas… Tienen una estructura y una funcionalidad bastante única: su volumen de materia gris y su actividad en el cerebelo, en el córtex motor y en el córtex somatosensorial es mayor.
Esto tiene todo el sentido del mundo considerando que llevan años y años entrenando y desarrollando habilidades de movimiento, coordinación, ritmo y equilibrio.
¿No sería fantástico que aprovecharan esta ventaja para aprender nuevos idiomas?
Pero es que además de los beneficios físicos y cerebrales de disciplinas como la danza o el yoga, las ventajas de este tipo de actividades físicas no terminan aquí.
Jeevi – Fundadora de “Afro With Jeevi”
“Cuando veo a la gente sonreír durante la clase, o cuando recibo mensajes conmovedores sobre cómo la danza afro ha ayudado a alguien a sanar, reconectar con su cuerpo o redescubrir la alegría del movimiento, recuerdo lo poderosa que es esta práctica.
Se produce un cambio visible: las personas llegan cansadas o estresadas y se van llenas de energía, centradas y radiantes.
Es más que ejercicio; es liberación emocional y conexión.
Las investigaciones corroboran estas experiencias. Estudios como «La danza africana es mi terapia» y «El poder de la danza» demuestran que la danza mejora la resistencia mental, la memoria y la confianza, a la vez que fomenta la autoexpresión, la resiliencia y el sentido de comunidad.
A través del ritmo y el movimiento compartido, la danza afro, más concretamente, se convierte en una celebración de la cultura, el crecimiento y la conexión humana.”

Daniela – Instructora de yoga
“He sido una persona activa toda mi vida y el movimiento siempre ha sido una parte fundamental de mi identidad. Pero mi verdadera transformación se produjo cuando descubrí el yoga.
Esta práctica ofrece un camino holístico hacia el bienestar que va mucho más allá de la simple actividad física, transitando del hacer al ser y del esfuerzo a la entrega. El yoga cultiva la concentración, la claridad y la calma a través de la respiración consciente y la plena presencia en el momento. He observado cómo mis alumnos se han vuelto más presentes, más amables consigo mismos y emocionalmente resilientes. Creo que al afrontar las dificultades en la esterilla durante la práctica, podemos abordar las dificultades de nuestra vida diaria con mayor compasión y atención plena.
Compartir esta práctica con otros también tiene un aspecto social. Facilita un sentido de pertenencia y apoyo mutuo. Con cada clase que imparto, recuerdo lo transformadora que puede ser esta práctica para el cuerpo, la mente y el espíritu.”

Farzana – Fundadora de “The Desi Groove”
“Cuando empecé con The Desi Groove, quería crear algo más que clases de baile. Quería un espacio donde la gente, tanto adultos como niños, pudiera sentirse plenamente viva. He visto cómo bailar, ya sea en una clase de fitness o de coreografía, mejora el ánimo, despeja la mente y despierta una confianza que no sabías que tenías. Muchos de los que vienen a mis clases ni siquiera entienden el idioma de la danza, pero conectan con él al instante.
Bailar es mi manera de ayudar a los demás a liberar el estrés, expresarse y conectar con quienes comparten la misma energía y alegría. Mis alumnos me han contado cómo las clases de baile les han ayudado incluso a sentirse parte de algo. Es como un tercer hogar después de la familia y el trabajo/estudios. La gente no se queda sólo por el baile. Se trata de celebrar el hecho de que nos cuidamos mientras creamos risas, comunidad y momentos que perduran mucho después de que termina la clase.”

Mi lema como tutora de español
Como tutora de español, constantemente les repito a mis estudiantes esta frase:
“El aprendizaje de un idioma nuevo es para tu cerebro lo que la actividad física es para tu cuerpo.”
En este vídeo de la BBC que se popularizó hace unos años, se describen claramente las tres características beneficiosas que los cerebros multilingües tienen frente a los cerebros monolingües.
Pero, tan importante como ser consciente del cuidado y mantenimiento de nuestro cerebro, es conocer una de las conclusiones descritas en el vídeo:
No tienes que ser bilingüe desde que eres un bebé para que ese aprendizaje y gestión de varios idiomas deje una huella positiva en tu cerebro.
De hecho, según el doctor Jon Android Duñabeitia, el esfuerzo mental de aprender una segunda lengua en la edad adulta cuando tu cerebro es monolingüe, es enorme. Y eso, tiene un efecto positivo tremendo en la salud de tu cerebro.
Si además, llevas años bailando, haciendo yoga, patinando, haciendo gimnasia…. De forma intensa, casi profesional, recuerda que ya tienes un arma secreta en tu cerebro para aprender, recordar y disfrutar de una forma asombrosa del aprendizaje de nuevos idiomas.
